El episodio 384 de Sueños de Libertad arranca en la casa de la familia Reina, con una aparente calma que rápidamente se ve interrumpida por un nuevo escándalo que amenaza con dinamitar no solo la reputación de la empresa, sino también la estabilidad de sus miembros. Andrés, en un gesto de cariño, organiza una cena especial para celebrar el cumpleaños de Begoña y se lo comenta a su padre. Damián acepta con una sonrisa, dispuesto a compartir un momento familiar. Pero esa serenidad dura apenas segundos. Al abrir el periódico, Damián queda perplejo: en grandes titulares aparece la noticia de una intoxicación masiva en la fábrica de Toledo, nada menos que en Perfumerías Reina. El golpe es devastador. Andrés, incrédulo, le pregunta qué sucede, y su padre le muestra el artículo: la empresa familiar está en el ojo del huracán.
Conscientes de que la situación puede escalar, Andrés y Damián se dirigen de inmediato a la fábrica. Allí los espera una tensa reunión donde Gabriel toma la palabra. Explica que, debido a la repercusión de la noticia, los abogados de los trabajadores han decidido endurecer sus demandas. Si antes pedían una cantidad, ahora exigen mucho más. Joaquín reacciona con indignación y, fiel a su estilo pragmático, plantea que quizá lo mejor sea ir a juicio: el daño a la imagen ya está hecho, pero una victoria legal podría limpiar el nombre de la empresa y evitar indemnizaciones desorbitadas. Sin embargo, Andrés se niega rotundamente. Defiende que lo mínimo que pueden hacer por los empleados afectados es cumplir con las compensaciones pactadas. Damián respalda a su hijo, dejando claro que, aunque cueste, deben actuar con ética. Joaquín replica que entiende esa visión, pero recuerda que la supervivencia de la compañía está en juego.
Gabriel, con frialdad calculada, advierte que si ahora se retractan podrían ser acusados de mala fe, y eso agravaría aún más el escándalo. Tasi, siempre crítico, estalla contra Andrés acusándolo de ingenuidad: ofrecer indemnizaciones sin consultar con el resto fue un error que los arrastró a esta crisis. Pero Andrés se defiende: solo quiso tender puentes y demostrar que estaban del lado de los trabajadores, jamás imaginó que lo traicionarían filtrando el caso a la prensa. La discusión sube de tono, con recriminaciones cruzadas y reproches sobre la falta de previsión en materia de seguridad. Damián intenta poner orden, convencido de que seguir culpándose no solucionará nada.
Es Gabriel quien propone un plan concreto: emitir una nota de prensa donde detallen todas las medidas adoptadas, desde el pago de indemnizaciones hasta el cierre temporal del área de saponificación para realizar reformas. Un gesto que, según él, mostrará transparencia y rapidez en la reacción. Damián aprueba la idea y ordena que la nota se publique cuanto antes. Luego, deciden esperar un día antes de negociar con los abogados de los trabajadores, para medir el efecto de la comunicación. Aunque Tasio y Joaquín dudan de que un solo día sea suficiente, al final todos acuerdan confiar en Gabriel, quien promete dejarse la piel en lograr un acuerdo. Damián lo respalda: “Confiamos en ti”.
Mientras tanto, fuera del entorno empresarial, otra trama de traiciones y resentimientos se desarrolla. Irene alcanza a Digna para agradecerle que no revelara su secreto, pero la tensión entre ambas es insostenible. Digna le recuerda con frialdad que no piensa perdonarla: no es que no pueda, es que no quiere. Irene insiste, desesperada por recuperar su perdón, incapaz de entender por qué Digna ha perdonado a su marido y no a ella. La respuesta de Digna es demoledora: su esposo le suplicó, le confesó sus miedos y le prometió que no volvería a fallarles. Además, ella está atrapada por las leyes de la época: abandonar el domicilio conyugal sería un escándalo imposible de sostener. La conversación termina con Irene rota y Digna inflexible, revelando una herida que aún supura.
En otro frente, Pelayo recibe la visita airada de Miguel Ángel Vaca, su mentor político. Este lo encara con dureza: ¿cómo pudo permitir que estallara un escándalo de tal magnitud justo cuando está a las puertas de su carrera política? Pelayo intenta justificarse, habla de filtraciones de última hora y de estrategias de la familia para contener el daño, pero Miguel Ángel no se deja engañar. El escándalo ya se ha propagado por todo el país y sus contactos en Madrid lo presionan exigiendo explicaciones. Lo que ayer parecía seguro, hoy ya no lo es: el nombramiento político de Pelayo pende de un hilo. Miguel Ángel lo deja claro: si quiere salvarse, debe resolver esta crisis de inmediato. Pelayo, angustiado, se queda solo con el periódico en mano, viendo cómo su ambición se tambalea.
Pero la parte más oscura del episodio llega con Gabriel. Tras finalizar una llamada, es confrontado por María, que lo mira fijamente y le suelta: “¿Has sido tú, verdad? Tú filtraste la noticia”. Gabriel finge calma, pero no tarda en admitirlo veladamente. No podía permitir que Andrés arruinara sus planes y, de hecho, la filtración ha jugado a su favor: ahora el escándalo les permitirá rematar la empresa y provocar su caída. María, confundida y cada vez más preocupada, le pregunta si ha medido bien las consecuencias. ¿No corre el riesgo de arrastrar también sus propios intereses y los de Julia? Gabriel, irritado por sus dudas, se muestra seguro: cuanto más débil esté la empresa, más atractiva será para Brosard, que podrá comprarla a bajo precio y recapitalizarla. Además, recuerda que María tiene un documento firmado que asegura el acuerdo. Pero la desconfianza crece en ella. Confiesa que a veces le da miedo, que su frialdad y sus planes la sobrepasan. Gabriel, cada vez más suspicaz, la interroga: ¿hay algo que no me has contado? María lo advierte: incluso los más inteligentes cometen errores. Pero él zanja la conversación con su habitual seguridad: todo está bajo control. La empresa, el escándalo y hasta Begoña… todos son piezas de su tablero.
Este avance del capítulo 384 muestra con crudeza el choque entre la ética y la ambición, el miedo y la esperanza, la traición y la lealtad. La familia Reina se enfrenta a una tormenta que amenaza con destruir no solo su empresa, sino también sus lazos personales. Entre discusiones familiares, estrategias legales y tensiones políticas, cada personaje se debate entre lo correcto y lo conveniente. Pero la sombra de Gabriel planea sobre todos: un estratega frío y calculador que manipula la crisis para sus propios fines, mientras incluso María, su aliada más cercana, empieza a dudar de él.
El jueves 28 de agosto, en Antena 3, los espectadores descubrirán hasta qué punto la verdad puede sacudir los cimientos de una familia y cómo el ansia de poder puede convertir a los aliados en enemigos.